sábado, 4 de abril de 2015

OH AFRICA





¡Oh, África, pobre de ti!
Qué por tus tantas maldades te han venido las calamidades
como juicios del cielo;
ya has sido ignorada y siendo olvidada como los muertos sin padres.
Grande estruendo se escucha venir por los aires y el viento.
¿Qué has hecho de ti amando a los tuyos y venerando monumentos?
no has aceptado la prórroga y morirás en tus ruegos.

Has olvidado al Santísimo Eterno y de tus santerías
y hechizos has hecho tu dios existente,
por eso te aborrecen las gentes,
por eso te exilia el presente
ya serás en breve tan solo misterio.

Tu miseria no cesa y tu hambre no es saciada,
estás por ti misma ante los reyes  desahuciada,
tu vino no es más que un obscuro destino
y tu pan un dolor que aumenta un tormento,
ruega sobre tu desgracia para que no desaparezcas
y no seas solo un lamento.

¿Acaso tú, áfrica desamorada
no sueñas ser como el falco peregrinus?
que cuando vuela asegura su caza
aun sobre los aires sin perder la esperanza;
ten la visión del águila
y el corazón del gorrión, humilde y discreto
que no guarda pretensión ni mucho menos rencor...

Te has olvidado de dónde eres, por quien existes
y sigues siendo, deja ya tus pensamientos de ira,
tus cultos de adivinación te están destruyendo,
los tuyos ya no son como eran,
son intelectos erróneos que creen todo saberlo
y viven un mundo de oscuridad con pretensiones
y contradicciones sin frutos de arrepentimiento,
los tuyos no están en sus cabales,
unos creen saber las verdades
otros dicen ser vividores de tus desgracias,
¿pero dónde están tus bondades?

No has sabido ser indulgente y tu espesa soberbia
te ha hecho demente,
por eso las otras razas contigo no son clementes
son como el hierro que castiga tu mente,
¿dónde estás? ¿qué te has hecho?
solo te escondes en las penumbras
de los frescos racimos de tu intolerancia y pobreza,
ya no surgirá entre cenizas tu líder Mandela
ni las letras del himno donde clamas señor, ¿pero cuál señor?
si satán es señor y también le llamas dios.

Pobre de ti ¡oh, áfrica! que no das a Dios las gracias
y se las das a los demonios..

Ya estás al final de tu viaje,
tus garrafales errores
han hecho sonar los tambores de todas tus burlas
y tus inmensas maldades,
¡oh, áfrica! llora con lágrimas de arrepentimiento
y no de sangre para que te alcancen
con amor las miserícordias del Eterno.



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