En la química de este amor está el secreto,
Mariposa mía, del porque te amo.
Y en la sustancia de lo incomprensible, está la realidad,
amada mía, del porque te venero.
Adoro tu grandeza, esos ojos bellos de cometas
en donde se ve reflejado el fuego,
esa llama de tu amor que arde, por este al que llamas tu poeta.
Allá en el universo de tu sonrisa está la clave,
señora mía, de la razón de mi entrega
y sobre las nubes blancas, sin que nadie lo sepa,
razón de mis días, está mi cántico con luces de colores.
Amo tus pupilas enamoradas, esa mente prodigiosa
donde duerme el verso y despierta el enigma,
aquel mismo por quien este tu poeta, te llama mi diosa.
Y es ahí mi dulce amor,
en la alborada de tu indomable entrega,
que mi alma ruega no dejar de amarte
¿Y sabes porque corazón?
Porque en ti esta la esencia pura del néctar del alma,
en donde se vuelve luz mi razón
y mis ansias tranquilidad y calma…

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