Apreciada y amada mía,
Mariposa de mi vida, te beso el alma y te abrazo el espíritu…
Amor mío:
Mis pensamientos van buscando el reflejo dulce de tu personalidad, en la superficie de mi mente que te piensa y te recuerda incansablemente con amor entrañable.
Luz mía:
Inmortal amor de mis días que son bienaventurados por amarte, con gozo infinito te estoy adorando y con tristeza eterna te estoy amando, por no poder tenerte siempre y esperando la gracia de Dios y su momento exacto para poder poseerte con locura sin cesar... te preguntarás, quizás, porque me dejo influenciar por la retórica y te digo que no es así mi adorada, si no simplemente que me dejo arrastrar por el sentimiento que pertenece a ti porque es tuyo desde que ya no soy de mí.
Todo mi ser ante ti amor mío se ha rendido, porque he podido encontrar en tus adentros el tesoro de la humildad que te invade sobremanera, por eso ámame dulce mía, sin temores, deja abierta tu mente para pensar en mí noche y día… te amo sobre lo mucho y después de lo mucho te amo incansablemente entre tantas maravillas como las profundidades de un amar virgen sin ser descubierto en sus profundidades, y así lentamente encontrarás las mieles que yo en tus profundidades pude hallar…
No hay más locura que está, que amarte locamente mariposita de mi jardín, a ti, solo a ti te amo desde que conozco la personalidad de tu sagrado existir, y me considero afortunado entre tantos galanes que tienen ponzoña como alacranes pero que suelen saber comprender que me amas… ¡oh! Si todo fuera como los días de Romeo y Julieta, nosotros seríamos los anfitriones de la historia aquella…
La razón de estás líneas ante todo es el motivo de hacerte más profundamente conocedora de mi amor, ya que es extrañamente misterioso en el sentido único de tanta entrega que yo mismo no encuentro ni entiendo la razón… compañera y dueña de mis sueños, aclaro que sin ti nada de lo que estás líneas puedan expresar sería posible si tu no fueras parte de ellas…
Me sosiego y fortalezco al saberme tuyo, al saberme amado por ti desesperadamente, mi razón de gratitud a ti es por la oportunidad de poder amarte incontrolablemente, pero de repente quizás no sea nada mejor que poder a ciegas sin temores entregarme sin reservas al amor tuyo que es tan bello como un campo lleno de flores, o como un mar de realidades continuas….
Puedo decirte con seguridad y confianza que nunca antes otra había recibido de mi puño y letra las palabras y las líneas que hoy con tanta alegría, amada mía yo te expreso en esta llamada carta de confesión de sentimiento, jamás, y aseguro que jamás tampoco podrá otra después de ti poder recibir lo que a ti antes que ellas has recibido tú de mi amor sincero.
Entenderás entonces que todo lo que vivo por todo esto que escribo no es más que la verdad que existe de lo incomparable que siento, y más aún es esto: que tengo en las cuerdas de mi guitarra las notas bellas de una balada de una letra que te he compuesto. ¡Oh, cuanto me alegro de amarte! Porque si yo jamás hubiera podido encontrarte jamás los versos que he escrito podrían haber sido leídos ni mis canciones compuestas existido. Cuán agradecido estoy contigo mujer amante y compañera amiga, no te imaginas cuanto arde en mi alma la llama incesante de este amor inapagable que como marea alta crecen sus olas sin posibilidad de que bajen.
Me fascinas cada vez más y cada vez más que me fascinas me enamoras más, y entonces no tiene oportunidad el olvido para algún día olvidarte, ¿y para qué? Si eres la sangre que corre por mis venas. Me considero afortunado, si, por supuesto que así es, por poder estar a tu lado, por tenerte, por amarte, por ser quien eres para mí y por ser quien soy para ti, esta es una unión bendecida por Dios. No dudo en asegurar que muchos por un lado y muchos de por el otro envidien nuestro amor, que estén pendientes de nuestros acontecimientos, de nuestra situación, y gracias a ellos sabes amor, se ha podido consolidar más nuestro sentimiento, porque es fácil navegar en la tempestad, cuando la realidad de un amor se mantiene ante todo acontecimiento.
Siguiendo siempre con el deleite de poder sincerarme, me expreso más exponiendo en mis letras que tienes tú una elegancia tan fina y decorosa de enamorar que es divina; la admiro. Y admito también adorada mía que tienes la dulzura de poder con ternura sembrar en el alma las maravillas de tus inmensidades, aquellas mismas que nadie conoce porque han sido tu tesoro escondido dentro de ti misma, y eso me hace a mí ser honrado por ti. Por lo cual yo no he admirado a nadie como a ti, no he amado ninguna otra como a ti, no he respetado a otra como a ti, ni deseo a otra más que a ti, ¿para qué? Si tú me llenas todo, tu abarcas todo dentro y fuera de mí, contigo estoy más que realizado.
¿Sabes? Yo podría en la inmensidad de la tierra tal vez encontrar a otra mujer mejor que tú, pero nunca igual que tú, y eso hace la total diferencia de que yo sostenga de que tú eres única entre todas las que puedan existir, porque si bien para muchos las mejores son las que entregan sus sabores para mí la mejor es la que me ha entregado su amor, y por eso te amo, porque has sido tú. Me gozo y soy feliz escribiéndote, me resulta difícil el no hacerlo ¿sabes? para expresarte lo que siento, te juro que no sé qué sería de mí si algún día ya no se me dé más la oportunidad de poder seguir escribiendo.
Quiero al final de este humilde pero amoroso escrito decirte, que Jamás renunciaré a ti porque sería como renunciar a mí mismo, ¿y quién es aquel que se dice no a si mismo? Tu amor me ha absorbido y yo me quedo dormido en el descanso ameno de tu amor excesivo.
Descanso en tu alma y duermo en tu mente,
Tuyo hasta la muerte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario