Y en calmado destello de tu luz revivo,
en el fresco racimo de tu espíritu educado,
donde los jardines se tornan sueños realizados
bajo la magia escarlata del amor que enciendes,
y te adoro en la entrega del sol en los brazos de la luna.
Y así, fundiéndome en tu boca, ¡Oh tu boca!
esa, que es la llama que enciende las ideas en mi mente,
y que como una aguja penetras en mi adentro,
en donde tu altar con mis amores te esperan
entre las excesivas llamas de este ardiente amorío.
Y en los carbones que pulen nuestro instante,
más lejos aún del infinito y sus esferas
florecemos juntos en la realidad de los rosales
sobre las alas del baile de la entrega
de dos labios, un beso y una eterna primavera.
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