Eres, el primogénito verso que el alma mía cantó, y despertó
la llama y el carbón que jamás se apagó y siempre ardió,
melodía al anochecer, eres tú,
sonrisa de paz al amanecer en tu boca de tisú...
Eres, unigénito expresar de mi verdad y claridad,
el antídoto de mi sanidad, llama de mi alma viva,
luz de mi universo, fuente mía del verso
que das el toque a mi fiel armonía, eres mi diva.
Eres, el principio de aquello que no conocía y en otros sabia,
el pan suave y divino que vino del cielo y que amielo,
manantial de ternura, así te llamo,
porque eres río que riega mi alma y porque te tengo y tanto te amo.

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