¡Oh, lucero que a mi cerebro iluminas!
veo como el cálido rayo te besa la frente entumida,
y que bajo del fresco racimo de sueños
se libra tu cristalina alma escondida.
Al universo clame en un momento confuso,
y logre saber lo que deseaba conocer
sobre tu amor encendido,
y entre llamas de fuego esta pulido tu amor y el mío.
Yo soy un amplio altar a tu amor
y tú una gota gigante en donde guardo mi luz,
mientras la paz de tu alma me cobija y restaura
en mi estrella cometa yo te entrego mis letras.
¡Oh, amapolita de mis ansias infinitas!
¿después de ayer podría yo besarte la boquita?
esa tan chiquita y hermosa como la rosa,
dime que si mi amada bonita…

No hay comentarios:
Publicar un comentario