Mujer, Dueña de mi amor poseído,
luz de mis oscuridades,
sembradora de ilusiones,
ámame.
Por ti las aves del inmenso azul celeste
elevan sus cánticos en coro,
y las nubes y el viento,
al sonoro ritmo Bailan de las arpas de oro...
la majestuosa tonada de las olas
del inmenso poderoso mar,
no se comparan con la sinfónica melodía
de tu lírica voz enamorada,
que canta, que expresa,
que grita, estar de amor desesperada...
¡oh mujer, dueña de mis ilusiones infinitas,
dueña de mis sueños encantados,
rosa de mi jardín perfumado, eres,
la que me hace vivir por ti desesperado.
Dime dónde estás
que no te encuentro amor mío?
¡Oh mariposa, en que otro jardín
que no sean mis mieles probaras?
¿En que otro manantial
que no sean mis aguas beberás?
Dímelo y házmelo saber!
hazme entender tus misterios profundos
amor de mi vida,
tú, la que sin darte cuenta
sanaste mi herida
y me cautivaste,
la que con solo ver aquella primera vez
el corazón me robaste,
y te amé, y te quise,
y te encontré y me enamoraste,
pero ya vez te me fuiste.
tus delicias yo probé y tus besos yo bebí,
el tierno pan de tu boca comí,
y de tus caricias me sacié,
pero hoy que despierto ya no estás,
¡que tristeza! ¡que dolor!
de mi lado te has ido,
ya no soy el dueño de tu amor.
Cada rincón de tu cuerpo explore,
cada milésima de tus labios yo besé,
y que no me dejarás nunca te implore,
pero no me escuchaste y te fuiste,
entre el viento te perdiste y no sé si lloraste.
Volaste lejos entre las alas del viento callado?
no lo sé! entre la noche fría aquella,
de cielo estrellado y llovizna suave,
donde el sol esa noche se durmió enamorado,
¡yo llore! ¡yo sufrí! por tu amor desesperado.
La noche oscura en ese día fue testigo
de mi grande tristeza, no quería seguir la vida
pero la vida en mi quiso seguir
y no me abandonó,
se quedó conmigo y me consoló.
¡Oh paloma,
En que otro nido estarás,
a que otro gorrión tus cantos le darás
a quien calentarás con tus alas
y con tus besos a quien encantarás?
El recuerdo esta firme y mi amor encendido.
Quien podrá arrancarte de mi pecho,
y quien será aquel que viva en tu nido?
¡Ay, amor mío! ¡amor mío! ¡amor mío!
Amada diosa que perfumas el aire
cual rosa ilusionada, el viento me pregunta
dónde esta aquella de alma enamorada?
La que vestía de gala mis mañanas!
la que cantaba la canción
de nuestro amor desesperada!
y yo, en silencio no respondo nada.
Pero canto, Canto la canción
aquella que tanto nos gustaba.
Y luego viene el recuerdo
a mi mente angustiada,
cuando el canto revive en mi cerebro
tu imagen y digo:
mía, siempre será mía,
en mi alma y pensamiento,
ella siempre será mía…

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