Un día inesperado en donde el sol
se despedía para ir a descansar
el llanto vertía en mis ojos,
pero ese día, en donde mis tristezas
estaban escondidas yo disimulaba
mostrarme feliz y sonreía,
pero mentía,
porque mi alma de soledad lloraba.
De pronto,
un rayo de luz destelló del cielo
y entre una puerta de luz
a mi existencia llegó la esperanza,
y la contemplé, la vi tal como la soñé.
Yo en mis impulsos de querer tocarla
y en la desesperación de querer saber
si era real me detuve,
y pude ver en la visión de la noche
a mi amada, a la bella
de mis sueños dorados.
Ella,
la que apareció de la nada
y con solo verla perfumó mis rosas.
Ella,
que dulce tiene la mirada tierna,
a la que sin hablarle
ya sabe lo que diré sin decirle nada,
a la que me roba un beso
sin sentir sus labios.
Ella,
la que sus manos de sedas
acariciaron mi rostro la amo,
a la que dulce tiene los labios
de musa la sueño,
a la que bella tiene la mirada de ninfa
yo extraño,
Ella,
la única razón de mi verso sonoro,
la única causa de la poesía que plasmo
es la canción perfecta
con letras de amor que yo canto,
es la única noble mujer
a la que le grito con el alma te amo.
El compañero universo
con sus doncellas estrellas
me llama en la noche calma,
y en el momento exacto
me dicta sus frases y me dice contento:
Tú, amigo mío!
dime, donde está tu amada!
A la que le cantas tus versos
y le dedicas tus prosas!
¿Dónde está la mujer
por quien tu poesía enamorada
sus hermosas letras exhibe?
Con voz quebrantada
y lágrimas que de mis ojos brotan
respondo:
esa, por quien tu amigo universo
preguntas la llevo aquí dentro,
en donde no siente el sol
y comparte mi talento,
ella mora en mi alma
y reposa en mi pecho,
yo la llevó aquí dentro
como una paloma que canta,
ella por la que tú me preguntas
rey del universo amigo,
es la que me regala su beso
y descanso en su calma.
se despedía para ir a descansar
el llanto vertía en mis ojos,
pero ese día, en donde mis tristezas
estaban escondidas yo disimulaba
mostrarme feliz y sonreía,
pero mentía,
porque mi alma de soledad lloraba.
De pronto,
un rayo de luz destelló del cielo
y entre una puerta de luz
a mi existencia llegó la esperanza,
y la contemplé, la vi tal como la soñé.
Yo en mis impulsos de querer tocarla
y en la desesperación de querer saber
si era real me detuve,
y pude ver en la visión de la noche
a mi amada, a la bella
de mis sueños dorados.
Ella,
la que apareció de la nada
y con solo verla perfumó mis rosas.
Ella,
que dulce tiene la mirada tierna,
a la que sin hablarle
ya sabe lo que diré sin decirle nada,
a la que me roba un beso
sin sentir sus labios.
Ella,
la que sus manos de sedas
acariciaron mi rostro la amo,
a la que dulce tiene los labios
de musa la sueño,
a la que bella tiene la mirada de ninfa
yo extraño,
Ella,
la única razón de mi verso sonoro,
la única causa de la poesía que plasmo
es la canción perfecta
con letras de amor que yo canto,
es la única noble mujer
a la que le grito con el alma te amo.
El compañero universo
con sus doncellas estrellas
me llama en la noche calma,
y en el momento exacto
me dicta sus frases y me dice contento:
Tú, amigo mío!
dime, donde está tu amada!
A la que le cantas tus versos
y le dedicas tus prosas!
¿Dónde está la mujer
por quien tu poesía enamorada
sus hermosas letras exhibe?
Con voz quebrantada
y lágrimas que de mis ojos brotan
respondo:
esa, por quien tu amigo universo
preguntas la llevo aquí dentro,
en donde no siente el sol
y comparte mi talento,
ella mora en mi alma
y reposa en mi pecho,
yo la llevó aquí dentro
como una paloma que canta,
ella por la que tú me preguntas
rey del universo amigo,
es la que me regala su beso
y descanso en su calma.

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