domingo, 13 de julio de 2014

INQUIETUD



¡Oh mujeres de vírgenes vientres!
yo os amo, yo os quiero no dudéis de mí.
cuerpos vírgenes de sangre caliente, 
que lleváis el pensamiento esclavo y ardiente 
sobre el fuego del deseo 
en sus frescas e inexpertas mentes,
en donde la fantasía 
del excitante pensamiento, 
no os hace más que sembrar la idea 
del esperado y soñado momento, 
en que vuestros cuerpos sean fundidos 
con el látigo deseo de los besos ardientes 
y las caricias de fuego.

¡Oh vírgenes mujeres!
que soñáis con los labios 
que rosen sus delicados cuellos, 
y que sus labios sean rosados 
con la divina boca que encienda
 en sus pieles el candente sueño, 
de pasiones fuertes 
y encendidos manoseos.
en donde quepa el beso 
que despierte el momento exacto 
de una tarde o noche excitante 
de experimentados gemidos 
y sensaciones que quemen.

¡Oh Vírgenes!
¿Acaso no sabéis que la pasión enciende 
y el beso despierta?
¿O ignoráis que las caricias traicionan 
las buenas costumbres del cuerpo educado?

No digáis nada y callad!
levantad vuestras frentes
 y venced el deseo que despierta 
la pasión que se enciende
obligando a oscurecer  la mente 
a través de seductores besos 
que no hacen más que inquietar
la piel y alborotar las hormonas 
que duermen profundamente.

¡Oh Mujeres de vírgenes vientres,
que no sabéis  discernir 
si la hora es pasajera 
o el momento eterno.




No hay comentarios:

Publicar un comentario