En esta noche fría y este viento vagabundo
escribo mi verso de amor infinito.
y bajo la inmensa constelación
pude imaginarme tu belleza adornada,
llena de virtudes incomparables,
genuinas y fascinantes.
Yo con mis radiantes ilusiones
y mis temores internos
escribo el poema enamorado
que me dicta el sentimiento
y pienso:
¡Oh! si estuviera a mi lado,
dándome su sonrisa,
ella la que adorna mis estrofas
esa que mi pensamiento se imagina,
la que sí estoy en sueño viene y me visita,
dándome su beso transparente
y su caricia blanca.
Ella, la que dulce tiene la mirada suave
la que su pelo llama la admiración divina,
es la que tiene el canto cual si fuera un ave
y que con solo verla muchas cosas
la mente se imagina.
¡Dios mío! ¡Oh, Dios mío!
yo la amo solo a ella,
yo quiero ser su sol
y que ella sea mi radiante estrella.
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