Te tuve,
y después de tenerte te perdí,
y a pesar, amor, que te sufrí
vi primaveras llenas de flores.
Te amé
y aunque nunca tus labios besé,
en la lejanía, pude tocar tu alma
y de amor tus ánforas llené.
Tierno fue el momento
cuando me amaste,
ese momento cuando te amé,
cada aurora me traía la dulce melodía
del canto de las aves
que pronunciaban tu nombre en mi balcón,
y fue ahí cuando supe, corazón,
que, aunque nunca estuvimos juntos,
ni detuvimos la mirada en nuestros ojos,
salió triunfante el amor.

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