Ya no beberé más de la miel de tu flor
amor,
ni la caricia de tu beso sentiré
y seré,
como un tornado que tomó fuerza
rareza,
como algo que se consumió
y durmió.
De igual manera todo es dolor
y ardor,
látigos que desangran el alma
sin calma,
sin piedad sacudiendo
y viviendo,
las ráfagas de llanto que provoca
tu boca.
Me refugiare en la oscura cueva
en donde el amor no me encuentre,
dejaré solamente que el recuerdo se mueva
y que el olvido en mi mente se adentre.

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