miércoles, 6 de mayo de 2015

ME AHOGAN TUS PALABRAS



Se desplomó rápidamente
mi esperanza cual pirámide,
como si fuera estructura sin soporte,
se marchitaron los pétalos de las flores
y como ellos mismos yo me quedé sin vida,
sin fuerzas como el viento del norte
débil como la tempestad del sur.

Así se secó el río de mis sueños,
mi huerta florida se desnudo
y fulminantemente el alma
se dividió en dos partes
huyendo por dos caminos,
un parte se fue a la tumba
y la otra se quedó en tu infierno.

Me ahogo aún en tus palabras
aquella mentira que fulminara
los latidos del corazón
que te cuidaba, desde lejos te gritaba
¡Te amo! y lo escuchabas:
¡pero tú, amapola de fuego
quemaste mi flora!
si tan solo lo hubiera descubierto
no hubieras sido la Dalila
que a Sansón a la muerte entregara.

¡Que infierno encendiste
en los adentros de mis prados!
que la nieve de mi polo
descongelado quedó y me mataste,
y aun así me rogaste que no me fuera,
¿cómo es posible que lo pidieras
en el momento que tú misma me asesinaste?
¡oh, mujer!
¿porque me hiciste madera
para los clavos del dolor?
ese mismo que como mar
me arrastra hasta las penumbras densas
de un profundo sin final.

¡Oh, mujer! ya solo silbo una nota sin letras,
ya solo canto un versar sin sentimiento…



No hay comentarios:

Publicar un comentario