Todo es blanco y transparente, y de repente,
la luz es maravilla cuando brilla tu alma amada mía.
y todo es bien, ¡oh! y todo es aroma,
que al rincón del espíritu se asoma.
engrandeces la melodía cuando canta tu armonía
en un violín de marfil como si fueran serenatas
de las aves en abril.
Me es tu espíritu una delicada ramita de olivo
que es el motivo,
de estas ánforas de versos en los cuales te converso,
mis razones de respeto.
y que allá en el firmamento de tus dones
mane sin descanso tus sonrisas en afinamiento,
como una joya que de luz a montones
activando el amor en su fortalecimiento.
Todo es elocuente en el universo desfile del verso
en donde fluye recio el recitar del alma
que nos regala la amable calma de un ameno jardín florido
de mágicas rosas de rimas hermosas,
¡y porque no agregar amor!
el vuelo de la luciérnaga verde
que ilumina el corazón herido,
y que entre su vuelo admirable el dolor se vuelve paz y se pierde.
Tu alma me es un cristalino pétalo de rosa
en su candidez tan hermosa,
que emerge la sustancia espesa de este exprese,
de mis motivos educados.
y que ya evaluado el poema de estos párrafos
se pueda ocular con las vistas astrógrafos,
cual una estrella que ilumina los instantes
de un principio inmaculado.
¡Ah! ¿y no son acaso las progne también de los aires y los mares?
pues mira que así también es el amor en el cielo y en la tierra.
Mas digo entonces de nuevo a como siempre lo digo:
Mi amada es brisa de verano,
una gota de miel en el invierno de mis días,
es la hoguera del fuego de mis amores,
de este sueño de mares celestiales,
donde tu alondra y mariposa juegas con las rosas,
del jardín de mis amores…
Eres bella y cautelosa,
tan hermosa y tan celosa,
como un hada enamorada
que en los versos del amado bailas su balada.
Tu voz lírica y sinfónica me canta cuando hablamos,
y dejamos al instante en pausa
al momento que vivimos y sonreímos.
y el sol que con sus rayos nos abraza,
y el aire con sus vientos nos esconde,
permite que el silencio nos ronde
para darnos el beso con caricias
y un te amo con suspenso,
pero no es nada tenso,
si no más bien romántico,
como un manjar tan rico,
que nos endulza el alma
regalando la calma,
en un bello paraíso,
donde el altísimo quiso
que tú y yo nos amaramos.
Y te amo, y me amas
y nos bebemos el vino de un sustantivo
y delicioso néctar divino,
que son tus miradas sonrientes,
y tus labios alegres.
Todo es bello y frágil en este momento
en donde el pensamiento emerge un verso,
de las profundidades del sentimiento,
radial y sin casualidades,
y se esconde en la llama ardiente,
del alma que vierte,
estas líneas de mi amor candente.

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