Literalmente la de alma blanca busca el verso,
y lo viste de mieles que engalanan los puntos y las comas,
y entre un fresco abrazo del viento, el hada amiga
nos regala sonriente de armonías una dulce melodía,
y la hago mía, a la dulce melodía que exógena los sentidos,
como brisa de verano, como hojas de otoño,
como nieve de invierno, entre una rima y entre un verso.
Metamórficamente la que parece adolescente con alma de niña
me da la caricia suave del respeto que merece,
y suavemente el sonido del viento anuncia la llegada
de una engalanada preciosa rosa vestida de sonrisas,
y le saludo, a la rosa mujer que perfuma el pensamiento,
como flor de amapola, como aire de campo,
como sutil fragancia,
de un perfume o de un jardín.

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