Te amo
con esencia, y la química pura sin equivocaciones,
en lo profundo y lo accesible,
en lo tangible de la silueta de lo que no se ve pero se
siente…
te amo
con la evolución del sentimiento, con el analfabeto del
alma,
con la luz del espíritu y lo penetrable de los sentidos,
entre bailes de flores blancas que nos aroman el consiente…
te amo
dentro de la calidad del amor, en la botánica legítima,
en la plusvalía de las sensaciones, y las ramas del deseo,
entre las ascuas sutiles de un inmenso balbuceo…
te amo
en la ciencia incomprensible, y el estudio inaplicable,
bajo el mundo mágico del cerebro que piensa,
y la sustancia de lo que vemos y no entendemos…
te amo
con el álgebra de mis sentidos, bajo el mito de lo que no
conocemos,
en lo secreto de un silencio y de un vacío lleno,
con la vida misma que tenemos y que no sabemos a dónde va…
te amo
con un punto y seguido, multiplicando mis ansias,
en lo existente e imaginable,
sobre murallas de versos y montañas de poesías…
te amo
en el misterio de la palabra, fuera aun de sus límites,
en lo probable y más allá de ello,
sobre estrellas de rimas y cometas de sonrisas…
te amo
con plétora, y con manantiales que desborda el alma
incansable,
bajo el firmamento mágico y luz,
con la bendición que del inmenso azul destella…
te amo
sustantivamente, en lo benévolo del amor pleno
en la utopía y la anatomía de tu ser
en lo remoto del amor sin comprender…
te amo
en la apatía, y en lo inmutable sin entender,
sin apologías de mis fallas y errores
en lo audaz del sentimiento y sus valores…
te amo
sin poder entender la variación del amor
en la especie única del don que se entrega
con sueños en la realidad de amar y amar…
te amo
con poder el poder de la palabra, con azagaya de amor,
que muerde deliciosamente las venas
y con teoría excelente…
te amo
idílicamente, con aljamía filosófica,
en gotas y anáforas continua,
antológicamente infinito…
te amo
con aporía, con sed metamorfosea sin detener,
en lo alto y lo bajo del firmamento
con dolor y lamento…
te amo
arcanamente, con arreo de purezas que vierte el alma,
en lo tierno del laurel que acaricia
con ineludible oportunidad para dejar de hacerlo…
te amo
litoralmente excesivo, en la remembranza de lo bueno,
en el fuego de lo extenso que arde,
en el adarme máximo del sentimiento…
te amo
en dédalo, profundamente exudado en mis poros,
incólume, infinitamente real,
como un orate por amar…
te extraño
más allá del pensamiento, fuera del balance del
conocimiento,
cruzo los cordones de las dimensiones no permitidas,
y ahí mismo, donde estoy estas, y te beso…

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