miércoles, 14 de enero de 2015

¡OH ADMIRADA! ( A ALICIA PEREZ HERNANDEZ)






A ALICIA PEREZ HERNANDEZ


A la del amor universo que en tamaño excede,
manantial de pobreza del alma,
candidez de espíritu
en su luz infinita, a la tierna valiente,
a la madame de cariño de rosas…
¡a ti primorosa amiga!
que sin tratarte profundamente
extiendes la mano hermana
a cualquiera de la gente
que toque a tu campana…

a la que nutre en versos el alma enamorada,
fuente de humildad en esencia,
vela que al amigo alumbra
con su fuego en cobija, a la dulce en carácter,
a la diva armoniosa flor de sonrisas…
¡a ti elegante poetisa!
que no esperas conocer al que te busca
si no que dedicas la rima
en señal de danzas ternuras
que nos elevan en tus sueños a la cima…

¡tú, mujer ilusionada!
que sueñas aun con el amado que te esmera,
aquel que el cielo en su momento te diera,
y que su alma en verso y poesía se volviera pasajera,
sé que desde allá te mira…
desde el limbo divino y celeste,
el amado te ama, el amado te espera...
y no está ausente, ¡no! permanece en tu alma, mora en tu mente
como tú en su partida, como tú en su descanso,
¡oh, admirada! que en la luz del cometa te escribe el poeta
por quien tanto haz llorado,
y la estrella que alumbra la espesa penumbra
te dará un beso del alivio esperado,
en donde cantes contenta la canción de tu amado…
maravillosa amiga y compañera de letras hermanas,
tu existir se ha convertido en fruta divina
¡deja de sufrir!
levanta en victoria la bandera bendita
para que la tristeza maldita de una vez pueda huir,

el amor no ha anclado en ningún puerto,
pedacito de miel,
vuestro amor sigue navegando
por los siete mares del encuentro,
por las tormentas del destino
por las olas del instante
en que se ha de reunir la paloma y el jilguero…

volverán los días en que la boca
y el labio se volverán a unir,
en donde el beso será un violín
y el abrazo el arpa de la paz y del reír,
llegará la hora en donde el cuerpo
sentirá el calor del amor que se extrañaba
y se consumirá el minuto
en donde la lámpara alumbrara sus llamas…

conquistadora de dolores,
poseedora de carácter,
fuerza inagotable,
conocedora de sufrimiento,
caudal de alegrías eternas,
ánfora de esperanzas vivas,
valentía excesiva,
domadora de soledades salvajes,
para ti esta poesía,
y este canto compañero que del alma mía nace
como un murmullo del viento,
con un suspiro del sentimiento,
que desde mis adentros me inspiras,
mujer, amiga y hermana de sufrimientos…


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