Amor, mujer con alma de encanto
tantas son las diademas que te adornan,
con las cúspides de aquellos que te entornan
regalándote en las letras del verso el canto.
Y en el delicado y hermoso laurel
la poesía del amante sonoro
te escribe con aves hermosas en coro
la llegada del enamorado soñador aquel.
¡Oh, amada! Luz intensa, y de mi baile la danza,
en donde escondo y guardo mi sueño
porque yo abusivamente me he proclamado tu dueño
y celebro en el vuelo de la alondra mi esperanza.
Doy al cielo mi grito de victoria
será que estoy en mis cabales
y son mis ideas irracionales
¡No importa! Contigo me siento en la gloria…

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