Y cantó mi alma!
¡A una reina de corazones!
que me habla en su idioma enamorado,
como una gaviota, en su vuelo de marzo,
o su canto de abril.
¡La admiración profunda!
¡Entre un sonoro verso de luz!
descubrió la forma exacta para amarla,
entre vinos y copas por doquier
de un matinal encuentro de amor embriagado.
Silenciosa queda la reina de corazones,
cuando le recito el verso blanco de mi alma alcurnia,
y una transparente gota de agua de sus ojos
fluye, y llora la enamorada bella,
ante la confesión de mi amor de marfil…
mas la gaviota en su canto de abril
volvió a volar feliz…
me dio un beso suave y delicado,
y me dijo:
Ten calma amor mío,
regreso por ti,
en mi vuelo de marzo...

No hay comentarios:
Publicar un comentario