A SAMANTHA SANZ
Musa de las infinitas letras soñadoras,
tus delicias son ánforas de mieles exquisitas,
la mágica estrella de ternura que te adorna
es la esencia pura del cariño que al alma no adoloras…
un beso en la frente mis labios han de dar,
la hoja de laurel será el instrumento
de la fuente de mis rimas,
porque eres una excelsa mujer con alma de niña
y las orquídeas altivas reconocen tu gloria…
yo suspiro de ti la humildad que te abriga,
y con la lira de oro tu nombre de ninfa menciono,
y escribo en la rosa el poema sonoro
que describa tu ser que al verso cobija…
si el beso en la frente de mis labios te ofende,
es de sabios atribular simplemente
la costumbre de oriente,
que desde adentro
de mi profundo habita inconsciente
el beso como muestra
de efecto en la frente de un ángel,
yo me acerco a tus versos
y tú a mi poesía te a rimas,
y nos deleitamos unidos a leer
lo que del alma las letras obligan,
¿no ves tú por casualidad,
que entre el vuelo de un hada
se escucha en el sonido de sus azules alas
una maestría de un poético canto blanco?
todo es noble en tu caminar celeste
y hermoso es el sublime carácter
de tu ser como una alondra,
que volando vino a estos rediles
sobre un viento con rumbo cierto,
apacible, y contento,
en donde la poesía es canto
y el verso luz,
y un profundo y mágico pensamiento
habita donde los sentimientos son abiertos,
y existe la amabilidad casta,
fecunda, transparente y sincera,
oh, compañera, si tú supieras
que tu opacas el brillo de la esfera,
serías más reina que la reina luna del universo…
tú eres, mujer, la hostia divina de un templo sagrado,
hermana, del sentimiento enamorado,
añorada por todos los que te admiran
como nube del cielo,
isla son tus gratos
y delicados placeres en las antologías
de tus saboreados manjares literarios,
tal eres digna varona aceptada,
paloma invernal de un verano de letras cálidas,
he aquí mis humildes y sinceros párrafos
he aquí los líricos versos que mi alma te eleva en cantada…
oh, compañera, si en el volar del jilguero
tú comprendieras el movimiento de sus alas,
no dejarías jamás de cantar
la poesía que vive ansiosa en tu alma…

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