Toque a tu corazón y la puerta se abrió,
destellos de luces alumbraron mi alma.
¡Mi alma suspiro! Oh, y también se enamoró,
y de un solo sorbo tus encantos sin pensarlo me bebí,
y te amé y te amo ya lo ves.
Me dijeron por ahí, entre sollozos y rumores
que hay muchos corazones tras de ti,
yo lo desconozco tú si lo sabes,
pero tú alma blanca me dice que me prefieres a mí.
Mi corazón bandido de pronto quiere creer lo que ha oído
pero mi alma enamorada es fuerte y lo exhorta,
y ya no habla, calla ante su incoherencia,
danza mi gozo, descansa mi esperanza
y en las ascuas oscuras prendo la vela de mi confianza.
Vienes a mí, de día y de noche,
en el pensamiento nos besamos, nos abrazamos y nos amamos,
y allá derrotada queda triste la cizaña
y aquí en la victoria del amor nos entregamos…

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