Luciérnaga mía, pedacito de pan
que a mi alma alimenta
¡te extraño incansablemente!
Si supieras como vivo sin tenerte,
si vieras como lloro por tu ausencia
en mis noches de desvelos…
Pero no es llanto de tristeza
¡no! es solo de tu ausencia que sin tenerte,
me entristezco, y sin hablarte me inquieto…
pero te beso en mi pensamiento
que te dibuja en mi aposento,
haciéndonos nuestros
en el unir de nuestros cuerpos…
Yo te respeto aun si no te tengo,
soy tuyo como un amuleto y no me arrepiento
porque eres mi suspenso en mí sentimiento…
¡Cuánto quisiera tenerte!
aunque te tengo y no te beso
¡oh, yo daría un encuentro solo por abrazarte!...
contento persisto siempre para amarte
y no me detengo ¿para qué?
si estoy consciente de que amarte es mi sustento,
adorarte una necesidad en mis adentros,
mientras sigo contento luciérnaga mía,
de seguir extrañándote sin lamento…

No hay comentarios:
Publicar un comentario