Yo la amé, pero aún la amo,
y sé que me amó y que aún me ama,
cómo poder olvidarla si cuando lo intento
me visita de madrugada…
La ha deseado tantas veces en silencio
y muchas veces es mi mujer en el pensamiento,
si, en mi mente la desnudo y bañándola de mis besos
la sumerjo en las aguas del anhelo…
La silueta de su cuerpo me acompaña,
y dormimos juntos abrazados en la densa noche,
y cae la brisa del deseo acariciando nuestros cuerpos
prendiendo las brasas de la pasión que duerme y que despierta…
yo la amo, tanto más que a mí mismo
y sé que más que a ella misma también me ama,
cómo arrancarla si mi cerebro la busca
cómo dejar de amarla si la ama mi alma…
No me interesa que ella este lejos si está conmigo,
aquí en mi pensamiento amándola,
cómo olvidar su sonrisa y sus rojos labios
en el encuentro nocturno de la madrugada…
¡Ay, cuánto la amo! y no puedo tenerla para darle el abrazo
en donde ella y yo en ese suspiro durmamos,
ya no quiero amarla pero la sigo amando
quiero amarla siempre y no lograr olvidarla…
¡Porqué está tan lejos la que tengo cerca!
si está aquí en mis adentros y no puedo abrazarla,
me persigue el olvido
acosando mi calma ya no quiero amarla
Pero tampoco olvidarla…
¡Dios mío, Dios mío!
Que hago, dímelo tú,
¡Será que mejor la sigo llorando
o la sigo soñando en mis madrugadas inquietas!
Porque si dejo de amarla,
jamás Dios mío, lograré olvidarla…

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