miércoles, 10 de septiembre de 2014

IRONÍA



¡Ay, mi único amor!
ya no puedo más, y me obligo hablar:
Tú eres  mi codicia;
llama de fuego prohibida,
tu boca, tus ojos,
y tu cuerpo infernal tan hermoso,
es la maldita esperanza
de un sueño sin consumar…


No hay comentarios:

Publicar un comentario