y esta noche pálida te busco en mi recuerdo
y no te encuentro.
Pensé que estarías ahí, pero te fuiste,
te escapaste esperando el adecuado momento.
Entre la brisa que cae
no puedo ver mis lágrimas,
pero sé que están ahí,
en busca de la tristeza que me acompañe
para hablarle de ti.
Todo es callado, y este viento
que vaga en esta noche pálida
me trae la noticia
que en los brazos de otro está bien cálida.
¡Y entonces suspiro!
y no de tristeza, no,
si no de alivio,
porque sé que ya no volverás de allá
para irte de aquí.

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