martes, 5 de agosto de 2014

ESE BESO BLANCO


¡Salve! Dijo aquel del alma enamorada
regálame el beso de tu boca de ninfa,
ese beso blanco que en mis noches eternas
suspirar me hace.

Canta la luciérnaga, y mi canto al de ella se une;
y te pienso, y te lloro.

Yo necesito tus labios para que me des el rose
que en mi frente añoro.

En el cristal del pensamiento te veo y te toco,
pero no te beso para no empañar 
el cristal y nublar tu rostro,
todo tiene su forma ideal y una consecuencia;
la tuya fue perderme después de engañarme
la mía fue renunciar a ti después de amarte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario