En mis ardientes noches pensativas
la deseaba, a ella, a la mágica luz de mis oscuridades
eternas…
quédate le gritaba yo en mi pensamiento
mientras yo hacía en mi rostro un gesto
de dolor por no tenerla…
Como olvidarla en la estación del tiempo,
si aún la amo a ella, a mi secreto de amor callado y de
mis días sin fines…
vámonos me dice la emoción del sentimiento
y yo callado no digo nada mientras disfruto
el placer de poseerla en mi mente…
Cierro los ojos para dejar de pensarla,
y ahí esta ella… me encuentra en cada suspirar y la encuentro
en cada momento
cuando la quiero olvidar…
se despierta una vez más el vivo fuego de quererla
desear…
a ella, que no la dejó escapar…
En mi isla de ilusiones profundas la contemplo,
a ella, a mi tesoro escondido que no pretendo confesar…
las noches llegan y van, los días vienen sin cesar
y aquí yo mismo en mis nostalgias amigas la sigo amando
y no la dejo de pensar…
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